Pues parece que estoy aquí de nuevo, retomando partes de mi que dejé hace tiempo, pero que siempre estuvieron ahí, en mí.
La escritura es algo que siempre me gustó.
Desde bien pequeña he tenido diarios, en los que escribía mi día a día. Más adelante, en la adolescencia, tuve mi primer blog, y después vendría el segundo, y el tercero...
¡Llegué a escribir una novela! O algo así...
Era una especie de historieta de ciencia-ficción, sobre un grupo de adolescentes que, poco a poco, se iban convirtiendo en vampiros.
La verdad es que, no me avergüenzo de aquellos relatos aunque, a día de hoy estoy segura de que si los leyese me parecerían tontos, o absurdos. Pero yo no los escribía para nadie.
Realmente era mi momento, mi momento de crear, de pensar, divertirme, imaginar... ¡Eso es lo que amo de la escritura!
Con el paso del tiempo, fui dejando atrás todos los blogs que tenía, incluso uno sobre escritura poética o filosófica, que es el que más se adentró en mi madurez.
Pero, la vida es así ¿no?
Creces, dejas la escuela, empiezas a trabajar, vas al gimnasio, estudias una carrera, tienes pareja, mascotas, facturas que pagar... ¿quién tiene tiempo de sentarse a escribir?
A menos que te dediques a ello, o tengas tiempo libre para dedicar a la escritura (que no parecía mi caso) ¡es imposible!
Lo cierto es que quien quiere hacerlo, tiene el tiempo para hacerlo. Ya que el tiempo lo manejamos nosotros.
Siempre decimos frases como "no tengo tiempo para esto", o "no quiero perder el tiempo"... ¿Y sabes qué?
El tiempo no se pierde; el tiempo es tuyo.
Para siempre.
Créeme si te digo que eres libre totalmente de escoger qué hacer con tu tiempo. Y que ningún momento, por desfavorable que te parezca, puede quitártelo. Nadie ni nada pueden robarte el tiempo.
Pero tenemos esa estúpida manía de decir que perdemos el tiempo, sin darnos cuenta que, al decirlo, lo que demostramos es que no sabemos gestionarlo.
Todos sabemos lo mismo respecto al tiempo; sabemos que lo tenemos ahora, pero no sabemos hasta cuándo lo tendremos. ¡Así que aprende a gestionar el tuyo antes de que se te acabe!
Dicho todo esto, y habiendo dejado claro que todos tenemos tiempo de sobras para hacer lo que nos venga en gana; ya no puedo decir que no tengo tiempo para escribir.
De hecho, nunca dejé de escribir en realidad. Simplemente deje de publicar mis escritos.
Pasó el tiempo y empecé a ver la escritura como un desahogo, para cuando me sentía triste.
Sólo escribía cuando necesitaba desahogarme, cuando me sentía sola o cuando necesitaba re-conectar conmigo misma.
En un papel, en el ordenador, en las notas del móvil, donde y cuando necesitase soltarlo en ese momento.
Realmente, me he dado cuenta de que escribir me ayuda, y me hace aprender muchas cosas sobre mí misma. Pero sobretodo, me hace ser consciente al 100% del momento en el que me encuentro.
Yo soy una persona que acostumbra a divagar por el tiempo; puedo obsesionarme con el futuro, extrañar muchísimo el pasado, o centrarme en vivir el momento. Con la misma intensidad.
Y es que cambio de parecer con facilidad, y mis emociones se acomodan a titubear, sin ton ni son.
Escribir me recuerda que he encontrado un momento en mi día para ser yo. Para hacer lo que realmente me apetece. Para reflexionar, para tomarme un respiro, para alejarme, o para acercarme...
Escribir me da la posibilidad de comunicar todo lo que tengo dentro, todo lo que me gustaría sacar, sin la necesidad de esperar una respuesta de nadie. Sin ni siquiera comunicárselo a nadie en concreto.
En fin, mi intención no es contarte mi vida, ni la finalidad del por qué quiero escribir.
Solo quiero decirte que, al igual que yo he encontrado un momento en mi día para escribir esto, y ser consciente del momento que estoy compartiendo ahora contigo, quiero hacerte consciente a ti también.
Este momento que estás viviendo ahora mismo, es irrepetible. Jamás volverá a suceder.
Jamás.
Cada segundo que pasa, tu vida avanza y es importante que entiendas el ahora como lo que es; este increíble momento presente, efímero, fugaz, único, y tuyo.
Te agradezco que lo estés compartiendo conmigo.
Me gustaría también hacerte reflexionar, para terminar, sobre a qué dedicas la mayor parte de tu tiempo libre, cuáles son tus emociones durante la mayor parte de ese tiempo, a quién le regalas tus "ahoras" y si todas las respuestas que has dado a estas preguntas están bien para ti.
Porque en caso de no ser así, puedes cambiarlo. De hecho, debes cambiarlo. Ya que, no tendría ningún sentido encontrarse, la mayor parte del tiempo, en situaciones que no nos producen bienestar, alegría, o paz.
Me gustaría que me dejases en un comentario qué tan bien te sientes contigo mism@, en este momento presente, y propongas una idea simple, y genérica (que sirva a otras personas) sobre cómo podrías mejorar tu momento.
La escritura es algo que siempre me gustó.
Desde bien pequeña he tenido diarios, en los que escribía mi día a día. Más adelante, en la adolescencia, tuve mi primer blog, y después vendría el segundo, y el tercero...
¡Llegué a escribir una novela! O algo así...
Era una especie de historieta de ciencia-ficción, sobre un grupo de adolescentes que, poco a poco, se iban convirtiendo en vampiros.
La verdad es que, no me avergüenzo de aquellos relatos aunque, a día de hoy estoy segura de que si los leyese me parecerían tontos, o absurdos. Pero yo no los escribía para nadie.
Realmente era mi momento, mi momento de crear, de pensar, divertirme, imaginar... ¡Eso es lo que amo de la escritura!
Con el paso del tiempo, fui dejando atrás todos los blogs que tenía, incluso uno sobre escritura poética o filosófica, que es el que más se adentró en mi madurez.
Pero, la vida es así ¿no?
Creces, dejas la escuela, empiezas a trabajar, vas al gimnasio, estudias una carrera, tienes pareja, mascotas, facturas que pagar... ¿quién tiene tiempo de sentarse a escribir?
A menos que te dediques a ello, o tengas tiempo libre para dedicar a la escritura (que no parecía mi caso) ¡es imposible!
Lo cierto es que quien quiere hacerlo, tiene el tiempo para hacerlo. Ya que el tiempo lo manejamos nosotros.
Siempre decimos frases como "no tengo tiempo para esto", o "no quiero perder el tiempo"... ¿Y sabes qué?
El tiempo no se pierde; el tiempo es tuyo.
Para siempre.
Créeme si te digo que eres libre totalmente de escoger qué hacer con tu tiempo. Y que ningún momento, por desfavorable que te parezca, puede quitártelo. Nadie ni nada pueden robarte el tiempo.
Pero tenemos esa estúpida manía de decir que perdemos el tiempo, sin darnos cuenta que, al decirlo, lo que demostramos es que no sabemos gestionarlo.
Todos sabemos lo mismo respecto al tiempo; sabemos que lo tenemos ahora, pero no sabemos hasta cuándo lo tendremos. ¡Así que aprende a gestionar el tuyo antes de que se te acabe!
Dicho todo esto, y habiendo dejado claro que todos tenemos tiempo de sobras para hacer lo que nos venga en gana; ya no puedo decir que no tengo tiempo para escribir.
De hecho, nunca dejé de escribir en realidad. Simplemente deje de publicar mis escritos.
Pasó el tiempo y empecé a ver la escritura como un desahogo, para cuando me sentía triste.
Sólo escribía cuando necesitaba desahogarme, cuando me sentía sola o cuando necesitaba re-conectar conmigo misma.
En un papel, en el ordenador, en las notas del móvil, donde y cuando necesitase soltarlo en ese momento.
Realmente, me he dado cuenta de que escribir me ayuda, y me hace aprender muchas cosas sobre mí misma. Pero sobretodo, me hace ser consciente al 100% del momento en el que me encuentro.
Yo soy una persona que acostumbra a divagar por el tiempo; puedo obsesionarme con el futuro, extrañar muchísimo el pasado, o centrarme en vivir el momento. Con la misma intensidad.
Y es que cambio de parecer con facilidad, y mis emociones se acomodan a titubear, sin ton ni son.
Escribir me recuerda que he encontrado un momento en mi día para ser yo. Para hacer lo que realmente me apetece. Para reflexionar, para tomarme un respiro, para alejarme, o para acercarme...
Escribir me da la posibilidad de comunicar todo lo que tengo dentro, todo lo que me gustaría sacar, sin la necesidad de esperar una respuesta de nadie. Sin ni siquiera comunicárselo a nadie en concreto.
En fin, mi intención no es contarte mi vida, ni la finalidad del por qué quiero escribir.
Solo quiero decirte que, al igual que yo he encontrado un momento en mi día para escribir esto, y ser consciente del momento que estoy compartiendo ahora contigo, quiero hacerte consciente a ti también.
Este momento que estás viviendo ahora mismo, es irrepetible. Jamás volverá a suceder.
Jamás.
Cada segundo que pasa, tu vida avanza y es importante que entiendas el ahora como lo que es; este increíble momento presente, efímero, fugaz, único, y tuyo.
Te agradezco que lo estés compartiendo conmigo.
Me gustaría también hacerte reflexionar, para terminar, sobre a qué dedicas la mayor parte de tu tiempo libre, cuáles son tus emociones durante la mayor parte de ese tiempo, a quién le regalas tus "ahoras" y si todas las respuestas que has dado a estas preguntas están bien para ti.
Porque en caso de no ser así, puedes cambiarlo. De hecho, debes cambiarlo. Ya que, no tendría ningún sentido encontrarse, la mayor parte del tiempo, en situaciones que no nos producen bienestar, alegría, o paz.
Me gustaría que me dejases en un comentario qué tan bien te sientes contigo mism@, en este momento presente, y propongas una idea simple, y genérica (que sirva a otras personas) sobre cómo podrías mejorar tu momento.
Comentarios
Publicar un comentario